Nuestro primer taller de encuadernación y lo que aprendimos
Nadie sabía coser. Nadie había sostenido una aguja de encuadernación en su vida. Al final del taller, todos se fueron con un cuaderno y con la cara de quien acaba de descubrir algo que no sabía que podía hacer.
Nadie sabía coser. Nadie había sostenido una aguja de encuadernación en su vida.
Al final del taller, todos se fueron con un cuaderno y con la cara de quien acaba de descubrir algo que no sabía que podía hacer.
Cómo nació este taller
La encuadernación japonesa no era parte del plan original de loua. La sumamos porque una de nosotras la aprendió en un curso y no pudo dejar de pensar en lo que se sentía cuando los hilos empezaban a tener forma.
Hay técnicas que tienen esa cualidad: te enseñan algo sobre la paciencia que no puedes aprender leyendo sobre paciencia.
Lo que nadie esperaba
La parte más difícil no fue coser. Fue cortar el papel recto. Nadie lo dijo, pero todas lo pensamos: ¿y si arruino el papel?
Eso también es parte del taller. Aprender a cortar. Aprender a que si no sale perfecto, el cuaderno sigue siendo tuyo y sigue siendo bonito.
Un participante nos escribió después: "Sigo usando el cuaderno que hice. Me acuerdo de ese sábado cada vez que lo abro."
Para eso existe loua.
Loua Studio
Pachuca, Hidalgo